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Homenaje a Bárbara Simón


De Chasqui, marzo-abril 2001. Grupo de nuevos funcionarios de la Asociación de Empleados del BID. De izq. a der.: Renato Puch, Richard Hughes, Robert Daughters, Bárbara Simón, Edward Tanner y Gustavo Olmedo.

 

A nuestra compañera solidaria

 

Por Pepe Santaballa

 

Nuestra compañera Bárbara Simón falleció inesperadamente en Belo Horizonte, Brasil, inmediatamente después de finalizar la 47a Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del Banco, en la cual había trabajado como intérprete simultánea. Su muerte ha sido sentida a todos los niveles en el BID, desde gerentes hasta mayordomos.

 

En 1997, cuando aspiraba a su reelección como directora de la Asociación de Empleados, nos decía Bárbara en su plataforma que se proponía promover un ambiente de trabajo sano y una relación con la administración que coadyuvará a lograr los objetivos que perseguía la Institución. Y a lo dicho, hecho, ya que Bárbara dedicó sus casi 30 años de trabajo en el Banco a promover, entre muchas otras cosas, ese ambiente sano y productivo de trabajo. Ella era una persona íntegra con gran dedicación a su trabajo. Tenía un gran sentido del humor, no habiendo chiste que no contara con gracia y salero. Siempre fue muy leal al Banco y a sus amigos, algo que reconocemos todos los que la conocimos.

 

Durante sus varias etapas como directora de la Asociación de Empleados, dedicó incansables energías al Grupo de Teatro. Trajo la zarzuela al BID y nosotros, los viejos y los no tan viejos, recordamos los ratos agradables en el auditorio Andrés Bello donde, debido a las nutridas concurrencias, no se podía entrar si uno no llegaba temprano. La profesionalidad y perfección de las obras que se presentaban bajo su dirección atraían a empleados y visitantes contribuyendo al gran prestigio que gozaba el Grupo de Teatro del BID en Washington.

 

Tres o cuatro veces a la semana, cuando su trabajo como intérprete simultánea lo permitía, Bárbara se unía a la tertulia del almuerzo en la terraza del séptimo piso donde, por arte de magia, una mesa de cuatro se convertía en mesa de ocho y hasta de doce. Allí impartía sus sabios consejos, aunque no se lo pidiéramos, y no permitía que se criticara a nadie en su presencia.

 

La causa de la bondad es tan antigua como el mundo y desde el alba de su historia ha iluminado el camino de la humanidad hacia el ansiado horizonte de un superior destino. Esa causa siempre ha tenido que vencer enormes dificultades y siempre se ha elevado por sí misma hasta lograr decisivos resultados. Bárbara gozaba de ese don de la generosidad y la nobleza, lo mismo para ayudar a un compañero en apuros que para realizar, entre muchos otros, su trabajo solidario en el grupo de la Asociación de Mujeres Bolivianas. Para ella no había obstáculos. Todos nosotros hemos sido testigos de su vocación por ayudar al prójimo. Bien recordamos su viaje a Cuba hace unos años para ayudar a la reconstrucción de uno de los cementerios judíos en ese país. Lo hizo porque hacía falta que alguien lo hiciera y ese alguien fue Bárbara. Hay muchos viejitos, nos decía, preocupados por tener un lugar decente donde ser llevados después de su muerte.

 

No podemos olvidar tampoco su don de asesoramiento y calidad de medio psicóloga, analizando nuestros problemas y otorgándonos valiosos consejos siempre muy acertados.

 

Aprovechamos la oportunidad para mencionar que la Asociación de Mujeres Bolivianas está llevando a cabo una colecta para un fondo en memoria de Bárbara. El fondo se utilizará para beneficiar a niños o jóvenes de bajos recursos en Bolivia. Las donaciones pueden ser enviadas a nombre de Association of Bolivian Women, 6201 Wilmett Road, Bethesda, Maryland 20817-2419. Se ruega indicar al pie del cheque “Fondo en Memoria de Bárbara Simón” o “Barbara Simon Memorial Fund”.

 

¡Qué descanse en paz nuestra querida amiga Bárbara!

 

El autor es presidente de la Asociación de Jubilados y ex-presidente de la Asociación de Empleados.

 

 

 

Carta de Sandra Scioville

Barbarita, ¡Nadie nos quita lo bailado!

Barbarita,

Repentinamente, te nos fuiste pero, como dice el refrán, ¡nadie nos quita lo bailado! Compartimos muchos años de amistad y otras aventuras —eso quedará para siempre en la memoria. Las mejores fueron las teatrales. Recuerdo nuestras actuaciones en las obras de teatro del Banco bajo tu directiva experta —La Verbena de la Paloma, La Pérgola de las Flores y otras— y tu incansable "sermón" cuando nos decías: "¡Aquí nos quedamos hasta que salga todo perfecto!". Y sí, en realidad salíamos de esos ensayos pasada la medianoche. Pero las obras siempre salían bien gracias a ti; perfectas, y con tanta concurrencia que había que extender la obra por varios dias.

También recuerdo tu participación en mi grupo de baile "Sol y Sombra" donde al principio te frustrabas y querías retirarte porque "no recuerdo todos los pasos de Las Sevillanas" y "¡no puedo poner los brazos así!". Pero siempre terminábamos en grandes risas y, al final, tuviste tu "debut" logrando bailar Las Sevillanas sin error alguno en la Feria de Sevilla entre otras actuaciones. Estoy segura de que ahora, allá arriba, estarás organizando un grupo de ángeles para comenzar las obras teatrales y, quién sabe... tal vez hasta enseñarles a bailar Las Sevillanas...

Te extrañaremos mucho porque nos dejas un enorme vacío, pero tu espíritu, tu sentido del humor, tu valentía, tu generosidad y tu nobleza quedarán para siempre en nuestros corazones. Espéranos, Barbarita, que tarde o temprano, ¡todos estaremos juntos de nuevo y seguiremos bailando!Sandra

La autora es oficial de Programas Especiales en la Asesoría de Relaciones Externas.

 

 

Hemos perdido una de nuestras voces

 

Por Agustín García-López

 

No hay una manera fácil de decir adiós; de agradecer una vida de trabajo y dedicación en favor de esta casa; y de resumir casi treinta años de servicio constante para facilitar el entendimiento y el intercambio de ideas entre los Directores y con los funcionarios del Banco.

 

Bárbara Simón, a quien varios de ustedes tuvieron la oportunidad de conocer personalmente, y quien sin falta acompañó el trabajo de este Directorio como intérprete por tres décadas, falleció a causa de un aneurisma en Belo Horizonte, poco después de concluida la Asamblea Anual.

 

Bárbara deja atrás un legado que se puede medir no solo en el enorme vacío que su ausencia genera entre familiares y amigos, sino también en su labor como vicepresidenta de la American Association of Language Specialists, sus años de servicio en la asociación de empleados del Banco, y su trabajo de voluntariado en favor de mujeres y niños bolivianos.

 

Prueba del impacto que la vida de Bárbara tuvo más allá de estas paredes, es el hecho de que la Asociación de Mujeres Bolivianas haya establecido un fondo con su nombre. Con ello se busca honrar su memoria y también respetar las tradiciones de su fe, permitiendo que, en lugar de flores, sus amigos y colegas podamos realizar donaciones para contribuir a uno de los proyectos más cercanos a su corazón: el ayudar a niños bolivianos en situación de pobreza.

 

Quiero decirles que la tarea de despedir a Bárbara se complica, porque con su partida hemos perdido también nuestra voz... Era Bárbara quien, desde aquella cabina (segunda de la puerta de entrada), regular y fielmente interpretaba al español nuestras intervenciones; era su voz la que resonaba en los auriculares; y era su responsabilidad no sólo reproducir correctamente los mensajes pero también servir, como mediadora sutil del lenguaje, lo más álgido de una discusión o la más colorida y coloquial de nuestras intervenciones.

 

Les agradezco haberme permitido el tiempo para recordar y despedir a nuestra colega Bárbara Simón. Lamentablemente, hemos perdido una de nuestras voces...“We are all, in a way, speechless...”

 

 

El autor es el director ejecutivo por México y el decano del directorio.

 


 
Bárbara Simón


David Mangurian
Bárbara Simón (a la derecha) con sus colegas intérpretes Marila Belcher (a la izq.) y Rita Boren (sentada).



 

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